Autor: Paola Diaz
Cuando se habla de relaciones no solo hay que pensar en el bebé, también es un asunto que puede afectar o ayudar a la relación de pareja.
El deterioro sexual puede ser muy grave en algunos casos, o bien puede mejorar experimentando otro tipo de sexualidad.
Primero es necesario aclarar que, al bebé no le afecta de ninguna forma, él está protegido dentro del útero con un colchón de líquido amniótico y fuera del útero hay una especie de tapón que evita el ingreso de fluidos.
Durante el embarazo se experimentan algunos cambios hormonales que pueden afectar o incrementar el deseo sexual en las mujeres.
Es normal perder el deseo sexual durante los primeros meses de embarazo, tu cuerpo se está adaptando y las hormonas se alborotan provocando mal humor, irritación, sueño y en algunos casos depresión, pero después de los primeros cinco meses de gestación las ganas vuelven a aparecer.
El aumento de flujo sanguíneo aumenta la lubricación y eso hace que las futuras mamás sientan más placer en sus relaciones. Cada relación y cada universo femenino son diferentes, no hay que preocuparse, si llegada la segunda etapa del embarazo no sientes deseo sexual, los cambios son múltiples.
En caso de sangrado, amenaza de aborto, o una placenta previa, la cual es fácil de detectar en las ecografías, los médicos recomiendan suspender las relaciones sexuales hasta el momento del parto.
Según un estudio publicado en la revista Gynecology & Obstetrics, realizado por investigadores de la universidad de Malasia, confirma que las mujeres que tienen relaciones en un estado avanzado del embarazo tienen un trabajo de parto más fácil que las otras, debido al ejercicio de las paredes vaginales y músculos uterinos.